Buenos Aires

A 1.411 kilómetros de Santiago, cruzando la Cordillera de Los Andes y junto al Río de La Plata.

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Otoño y primavera. En verano hace muchísimo calor, y en invierno, cuando llueve, pareciera que el cielo se va a caer.

Buenos Aires y ese qué sé yo…

Seguramente has oído mil veces que las callecitas de Buenos Aires tienen un no sé qué, y bueno, cuando estás ahí lo puedes comprobar. Son su ritmo, su gente y su personalidad. La capital trasandina tiene una amplia gama de atractivos; sus restaurantes, su bohemia, la cultura y el fútbol son las cosas que primero saltan en la memoria cuando piensas en este lugar.

Buenos Aires tiene esos pequeños detalles que te enganchan, como los edificios antiguos de estilo europeo, las ricas medialunas, los kioscos abiertos hasta la madrugada, y esa pasión con la que hacen todo.

¿Qué hacer en Buenos Aires?

Cuando estés en la ciudad, no puedes pasar por alto la oportunidad de visitar lugares icónicos como la Casa Rosada (que es el Palacio de Gobierno), el Obelisco, la Plaza de Mayo… Pero si quieres disfrutar de Buenos Aires tienes que descubrir esos rincones que no están en las guías de viajes.

Escápate al Jardín Botánico y olvídate de que están en pleno barrio de Palermo; pasea por Puerto Madero y da una vuelta por el Río de la Plata (puedes incluso ir a Uruguay por el día), ve al Tigre y visita su mercado; recorre las plazas, piérdete en los pisos y estantes de la Librería El Ateneo Grand Splendid; conversa con los remiseros (taxistas) y canillitas (kiosqueros).

Compra en la peatonal Av. Florida, visita los estadios de Boca y River Plate (pero no opines sobre cuál equipo es mejor, que corre sangre por menos), disfruta de alguna de las cientos de obras de teatro; piérdete por las calles del colorido barrio de la Boca, mira chucherías en el mercado de San Telmo. En Buenos Aires siempre encontrarás algo sorprendente, una pareja que baila tango, una aventura nueva, un café donde comer una medialuna con una lágrima…

¿Qué comer?
¿Qué comer?

Buenos Aires tiene una amplia oferta gastronómica, en la que la herencia gaucha y la italiana se llevan todos los elogios. Carnes, pastas, empanadas, pizzas…, pero eso no es todo. Los postres, ¡los postres! Ese dulce de leche te va a cautivar, las facturitas te van a guiñar el ojo, y si caes en el embrujo de la chocotorta, de verdad te deseamos lo mejor tratando de superarla. Los helados, ay, los helados… son una bendición del cielo. Ahora bien, de seguro que eso ya lo sabías, pero volviendo a lo salado anota este dato infalible: prueba las milanesas y el sándwich de bondiola. Adictivos.

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