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El Caribe colombiano y caliente del ilustrador Alberto Montt

Alberto, ¿cuántos países más o menos has conocido en tu vida? O has visitado, porque conocer es otra cosa.
Sí, conocer es otro cuento; pero yo calculo que unos ¿30? ¿27? Así como a la pasada, por lo menos…

Alberto y esta es la pregunta más difícil, porque si has ido a uno o a dos países no hay problema, pero se pone muy muy ruda cuando yo te pregunto, de todos esos lugares, ¿cuál es tu mejor lugar del mundo?
Eh, cuán específico tiene que ser, como una calle, una esquina o un país o una ciudad?

Mira, esto es absolutamente libre, lo más importante es ese número uno en tu ránking.
Ya… mi número uno en el ránking es Colombia.

Alberto Montt, Ilustrador

¿Alguna ciudad en especial de Colombia?
Me gusta mucho la costa caribeña colombiana, Barranquilla, Cartagena, Santa Marta. Encuentro que es un espacio en el globo que encierra una serie de requerimientos que para mí son esenciales: comida, paisaje, clima, música… gente… los colombianos caribeños son la gente más alucinante que yo conozco.

¿Por qué?
Porque son cariñosos, simpáticos, entradores, sin rollos… no sé cuánto dura esto, ni cuánto puedo extenderme, pero te puedo dar un ejemplo puntual. Por ejemplo, fuimos una vez al festival de las artes de Barranquilla, en Colombia, con Kevin Johansen, y después del show conocimos a un grupo de chiquillas barranquilleras, muy cuicas; que nos llevaron a bailar a una salsoteca, la más increíble que yo he conocido en la vida, que se llama La Troja y queda en Barranquilla. Es un espacio súper transversal donde está desde el tipo más “cheto” hasta el vendedor de naranjas de la playa, todos bailando con todos, y yo recuerdo, porque hace un calor (35 grados) haber estado sudando como que hubiese estado en una piscina, ya, bailando con una estas chicas.

O haciendo bikram… 
Exactamente, lo que pasa es que la piscina es lo más cercano a mi actividad física. Entonces estaba yo sudando, bailando con esta chica, y me dice ‘uh cómo sudas chileno’, y me agarra, y con su mano me limpia el sudor de la frente… entonces yo digo, eso aquí no pasa nunca, nunca… nunca hay ese relajo con el cuerpo de uno ni con el cuerpo del otro. Entonces estas chicas se reían, porque decían que cada vez que iba una chilena o una argentina a La Toja a bailar, y llegaba y las sacaba a bailar un negrito, y lo primero que hacen es que te meten una rodilla entre las piernas para poder menearte por ahí… Y todas piensan que están siendo violadas, entonces es como… esa relación con el ritmo, el cuerpo… y el no sentir que todo, que todo toque es sexual lo encuentro fantástico, hablando ponte tú ya de esa cosa muy superficial pero que termina siendo súper cotidiana…

Alberto, me tenías preocupado, qué bueno que mencionaste esa anécdota, esa experiencia digamos, porque nombraste Barranquilla y dijiste la comida, las calles, la arquitectura y no mencionaste nunca a las mujeres… me preocupé un momento pero bueno, volvimos a la normalidad.
Pero es que además no sólo las mujeres, los hombres son hermosos en Colombia… Y … que además es precioso, no puedes creer estar en una playa en Barú acostado en arena blanca, con el mar calipso y que de repente pase una barquita con unos pescadores y que te traigan una langostita por 5 lucas…

Oye Alberto, para que la gente que no ha ido a la costa caribeña de Colombia, tu lugar favorito del mundo, esto es, digamos, playas solitarias, alejadas de pueblitos coloniales uno se imagina como ciudades llenas de barcitos, pero también como con adoquines… ¿Es más o menos así la cosa?
Mira, ciudades como Santa Marta y Cartagena de Indias son así. Cartagena es una ciudad que tú no puedes creer que exista, es… Cuando vas, por ejemplo, a Venecia, que es una ciudad impresionante, te das cuenta que es una postal, que adentro no hay gente que vive lo cotidiano ahí, ¿me explico? Cartagena es un poco de eso, con la diferencia que tú sientes que está viva, sientes que de una casa sale una señora que va a ir a comprar verduras al mercado, y son casas increíbles. Santa Marta es un poco lo mismo, Barranquilla es bastante menos bonita, desde ese punto de vista, pero tiene una vida cultural maravillosa. Siempre en función de esto de la música y del ritmo y la relación humana. Bueno, cuando lees García Márquez te das cuenta un poco como es todo eso, todo es un poco macondiano y al mismo tiempo glorioso. A mí, la verdad, es que cuando llego me siento en casa, siento que es un lugar del que uno no debería salir.

Bueno, está muy cerca de dónde naciste, ¿no?
Está muy cerca de donde nací, y quizá por eso me siento tan cercano. Cabe la posibilidad de que hay un poco de reminiscencias de la infancia ahí…

Qué le puedes decir a la comunidad ecuatoriana en Chile, ahora que has destacado a Colombia como tu lugar favorito y no Ecuador?
Lo que pasa es que a Ecuador lo destruyeron… es una pena. Pero el Ecuador al que fui ahora no es el Ecuador del que salí hace 20 años, entonces ese lado romántico me lo mataron a golpes, pero lo único que todavía extraño profundamente del Ecuador es la comida. La comida es increíble…

Uno no lo conoce mucho, pero hay un ceviche de camarones que hacen en la sierra ecuatoriana, muy parecido como al gazpacho, que es realmente alucinante.
Sí el ceviche de camarones serrano es muy rico y el costeño es maravilloso; hay una serie de platitos así escondidos del pueblo que todavía no explotan, por que, qué se yo, en relación a Perú por ejemplo que ha habido muchísima inversión a nivel imagen país, con la comida, Ecuador no se ha dado ni bola, pero cuando suceda va a ser un bonito regalo para el resto de Latinoamérica.

¿Y en Colombia qué se come?
En Colombia se come mucha arepa, la arepita de huevo, se come mucho cerdo…

Espérate, la arepita es esa que hacen como con choclo molido o me estoy confundiendo?
Sí, es harina de maíz, se hace una masa con harina de maíz  y eso se le hornea o se le fríe. Y esa arepa se le rellena con cosas, se rellena con queso, con carne… en la costa también se come mucho pescado, no hay muy buen pescado porque obviamente en el caribe es bastante menos interesante que Chile o Perú, pero está lo suficientemente bueno… pero lo que más me gusta de, bueno, no es solo colombiano, es la fruta; la fruta tropical, la maracuyá, la guayaba, el taxo…

Y además la abundancia, No?
Increíble, absolutamente.

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